Entre el 10 y el 20 de abril, hermanas Oblatas, viajamos a la Diócesis de Orán como equipo de misión. Fuimos la Hna. Shirley Riva, Sra. Patricia Bonel, Sra. Verónica Amato y Sra. Noemí Nicastro, (laicas pertenecientes a la familia Oblata) con el deseo de conocer de cerca la realidad del lugar y ponernos a disposición del equipo local que trabaja en la prevención de la trata de personas.
Para quienes no conocen Orán, es una zona del norte argentino, cercana a la frontera, con una gran riqueza cultural pero también con situaciones sociales complejas. Muchas comunidades viven en condiciones de vulnerabilidad, lo que impacta especialmente en mujeres, niñas, niños y adolescentes.

Durante esos días recorrimos distintas comunidades, compartimos momentos con la gente, escuchamos sus historias y participamos de encuentros y celebraciones.
Más que “llevar algo”, fuimos a estar, a escuchar y a dejarnos interpelar por lo que allí sucede.
Nos encontramos con realidades que duelen: situaciones de pobreza, desigualdad, falta de oportunidades y problemáticas vinculadas a la violencia y la trata. Pero al mismo tiempo, descubrimos algo muy fuerte: una fe sencilla pero profunda, una espiritualidad muy viva y comunidades que, a pesar de todo, siguen adelante, se acompañan y sostienen la esperanza.
El trabajo del equipo local es muy valioso. Están comprometidos en la prevención, en la concientización y en el acompañamiento de personas en situaciones de vulnerabilidad. Nuestra presencia buscó sumar, apoyar y fortalecer esos procesos, respetando siempre lo que ya vienen construyendo.

Esta misión nos dejó mucho. Nos ayudó a mirar más de cerca, a comprender mejor y a comprometernos más. Confirmamos que es fundamental seguir generando espacios de escucha, cuidado y contención, especialmente para las mujeres que atraviesan situaciones difíciles.
Sentimos que la misión no termina con el regreso. Continúa en los vínculos que se generaron, en el trabajo compartido y en el compromiso de seguir acompañando, de distintas maneras, lo que allí se está gestando.
Agradecemos profundamente a las comunidades de Orán por recibirnos con tanta calidez y por enseñarnos tanto.

