“¿Dónde estás?… Ven y verás”: misión vocacional con jóvenes en Pinto, Santiago del Estero
Del 12 al 18 de junio, las hermanas Juana Lescano y Priscilla da Silva realizaron una misión vocacional en Pinto, Santiago del Estero, tierra natal de la Hna. Juana. Bajo el lema “¿Dónde estás?… Ven y verás” (cf. Jn 1,38-39), se dio inicio a un espacio de despertar vocacional para los jóvenes de la comunidad.
Fue una experiencia en la que, a partir de la pregunta de Jesús: “¿Qué buscan?”, los participantes fueron invitados a reflexionar sobre su vocación, su proyecto de vida y el sueño de Dios para cada uno. Este camino se desarrolló desde la invitación del propio Jesús: “Ven y verás”.

El encuentro se convirtió en una profunda experiencia de Dios, reuniendo a más de setenta jóvenes de la Parroquia San Isidro y de las localidades de Villa Unión, Casares, Malbrán y Real. A través de dinámicas, charlas, espacios de compartir en grupos y momentos de adoración, los participantes fueron descubriendo y experimentando el querer de Dios en sus vidas.

El último día de la misión estuvo dedicado a los coordinadores y referentes de grupos, con la temática “Cuidar de quien cuida”. Fue una hermosa oportunidad para encontrarse como comunidad, fortalecer los vínculos y apoyarse mutuamente en la tarea de acompañar a otros.
Para nosotras, las hermanas, esta experiencia significó una verdadera renovación vocacional. Estar en contacto con una juventud que tiene sed de Dios es también motivo de gratitud y una invitación a renovar nuestro “sí” y nuestro llamado.
La semilla ha sido sembrada en esta tierra sagrada de Pinto. Pedimos a Dios que la haga crecer y dar abundantes frutos, y confiamos esta misión en las manos del Redentor.
Testimonio de Juana Suaid:
Como Servidora de la Parroquia San Isidro Labrador, agradezco a Dios haber sido testigo de la visita de las Hermanas Oblatas Juanita y Priscilla, quienes animaron encuentros con jóvenes de todas las comunidades parroquiales bajo el lema “Ven y verás”.
La presencia de las hermanas transmitió alegría, esperanza y un renovado entusiasmo por el llamado que Dios hace a cada joven para escuchar su voz.
Late fuerte mi corazón al recordar especialmente las dinámicas grupales, porque generaron un clima de escucha profunda, donde cada testimonio se volvió espacio de revelación de Dios. Un testimonio particularmente significativo fue el de una joven que recordó cómo, de niña y con sed en el campo, utilizó su calzado para sacar agua de un pozo. Esta experiencia permitió a todos comprender con mayor fuerza que, así como existe la sed física, todos llevamos una sed profunda de Dios, y solo Él puede saciar cada necesidad del corazón.
Los encuentros dejaron como fruto jóvenes animados y comprometidos en cada comunidad, abiertos a discernir y responder al llamado del Señor.
Lo más valioso quedó sonando:
“No vinieron a darnos respuestas. Vinieron a enseñarnos a escuchar, y en la escucha apareció Dios”.
“Todos tenemos sed. Gracias por recordarnos que sólo Él sacia”.
“Se fueron las hermanas, pero quedó el eco de ‘Ven y verás’ en cada comunidad”.
Fruto de esta misión quedó un coro juvenil, cuyos integrantes hoy, por gracia de Dios, están animando la liturgia; grupos de jóvenes reunidos en las diferentes comunidades. ¡La misión, sin ánimos de exagerar, ha revolucionado y sacudido a todos!
¡GRACIAS! LAS ESPERAMOS SIEMPRE. DIOS Y LA VIRGEN LAS SIGAN ANIMANDO A SER SAL Y LUZ EN EL MUNDO. LLEGARON COMO LÁMPARAS ENCENDIDAS Y DEJARON ILUMINADA NUESTRA PARROQUIA 🥰😍