La Familia Oblata celebró su día con un emotivo encuentro por los 90 años en Ramos Mejía

El pasado 1.º de junio, la Familia Oblata vivió una jornada inolvidable de encuentro, reflexión y celebración bajo el lema “Nacer de nuevo: Tejiendo juntos el Carisma”. La fecha reunió a integrantes de distintas comunidades en un clima de profunda fraternidad y renovación espiritual.

La jornada adquirió un significado especial al recordar que, exactamente noventa años antes, el lunes 1º de junio de 1936, se inauguraba la comunidad de Ramos Mejía con la celebración de una Santa Misa. Aquel hecho dio inicio a una historia de fe, servicio y misión que continúa viva hasta nuestros días.

La actividad comenzó con una bienvenida y un momento de oración inspirado en el encuentro de Nicodemo con Jesús, invitando a todos a reflexionar sobre la posibilidad permanente de renovarnos y dejarnos transformar por el Espíritu. Luego, una merienda compartida favoreció el reencuentro y la fraternidad entre las distintas comunidades presentes.

Más tarde, los participantes se organizaron en grupos para trabajar sobre el lema “Tejiendo juntos el Carisma”. Cada equipo abordó una palabra o eje temático vinculado a la misión compartida, la Familia Oblata, el laicado y la espiritualidad. A partir de la lectura y reflexión de un documento presentado por el grupo de Laicas y Religiosas, elaboraron afiches explicativos y construyeron un telar que simbolizaba los vínculos que nos unen y la riqueza de caminar juntos.

En la puesta en común, cada grupo fue uniendo su tejido al de las demás comunidades, formando una gran trama colectiva que expresa visualmente la comunión, la diversidad y la misión compartida que caracterizan a la Familia Oblata.

La jornada culminó con un momento celebrativo y de acción de gracias, en el que se renovó el compromiso con el carisma recibido y se celebró con alegría el 90° aniversario de la presencia de las Oblatas en Ramos Mejía. Fue una oportunidad para reconocer nuestras raíces, fortalecer los lazos fraternos y renovar la esperanza de seguir construyendo juntos el futuro de la misión.

Un detalle que vale la pena resaltar fueron los momentos de compartir entre las distintas comunidades, tejiendo juntos el Carisma Oblata en un clima de auténtica familia. Una situación que ilustra bien el espíritu del encuentro fue el caminar juntos hacia nuevos horizontes, con apertura a todas las culturas y contextos.

Compartimos algunas fotos de aquel encuentro, y queremos invitar a toda la Familia Oblata a recibir este material con la misma alegría con la que lo vivimos.

¡Qué alegría poder compartir todo esto y las experiencias vividas con el resto de la Familia Oblata!