30 años de Misión Compartida

Este año, nuevamente la comunidad de Ramos Mejía, nos recibe para compartir dos días de reencuentro, vida compartida y misión.

En el encuentro de Laicos/as y Religiosas descubrimos que ser laico Oblata también es una vocación que nos mueve a construir la Familia Carismática Oblata al servicio del Pueblo de Dios.

Fuimos acompañados, virtualmente, por Eder D’Artagnan, un laico marista, que nos presentó los elementos esenciales que debe tener un itinerario formativo.

Al igual que los sarmientos unidos a la Vid queremos dar buenos frutos, preparando colectivamente nuestro propio itinerario formativo de la Familia Carismática Oblata, le pedimos a Jesús Redentor que mande a su Espíritu para que nos guíe en este camino que decidimos recorrer juntos y juntas, laicos/as y religiosas.