La desaparición y posterior hallazgo de los cuerpos de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) ha generado una profunda conmoción en la Argentina. Las tres jóvenes, que se encontraban en situación de prostitución, habían sido vistas por última vez el 19 de septiembre en La Matanza y fueron encontradas una semana después, enterradas en el jardín de una vivienda de Florencio Varela, al sur del Gran Buenos Aires.

De acuerdo con registros de cámaras de seguridad, las tres jóvenes subieron a una camioneta blanca en la noche de su desaparición. Tras el rastreo de antenas de telefonía y otras pruebas, la policía llegó hasta una vivienda en Florencio Varela. Allí encontraron a dos personas limpiando rastros de sangre, quienes fueron detenidas. Al día siguiente, durante la inspección del lugar, se hallaron los cuerpos mutilados de las víctimas.

La investigación apunta a que se trató de un crimen perpetrado por una organización vinculada al narcotráfico. Según informaron las autoridades, el ataque habría sido grabado y transmitido en privado a través de redes sociales. Hasta el momento hay doce personas detenidas y continúa la búsqueda de otros sospechosos.

Brenda y Morena eran primas y residían en Ciudad Evita. Brenda era madre de un niño de un año y trabajaba para sostener a su familia. Su prima Morena vivía con su madre y sus dos hermanos menores. Lara, la más joven del grupo, tenía 15 años, vivía con su abuela y solía participar en actividades de su comunidad religiosa. 

El hallazgo de los cuerpos generó una inmediata reacción social. Miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades del país para reclamar justicia y exigir el fin de la violencia contra las mujeres. Diversas organizaciones feministas, entre ellas Ni Una Menos, denunciaron la responsabilidad de las redes criminales y señalaron la necesidad de políticas públicas más firmes frente a la violencia de género y el narcotráfico.

En este contexto, los proyectos Oblatas de Argentina manifestaron su repudio ante el brutal feminicidio y expresaron su solidaridad con las familias de Brenda, Morena y Lara, sumándose al clamor social por justicia y a la defensa de la dignidad de todas las mujeres y adolescentes expuestas a situaciones de violencia.

El móvil del crimen aún se encuentra bajo investigación. Las autoridades barajan distintas hipótesis vinculadas al narcotráfico, mientras continúan los operativos para dar con el presunto autor intelectual, identificado como líder de una organización criminal que opera en barrios del conurbano.

El caso de Brenda, Morena y Lara ha puesto nuevamente en el centro del debate la vulnerabilidad de las juventudes en contextos atravesados por la violencia, así como la urgencia de garantizar entornos seguros y libres de explotación para las mujeres y adolescentes del país.